Premio Nobel de Química 2020 para las creadoras de las “tijeras genéticas”

Momento del anuncio del Premio Nobel de Química. Créditos: Reuters

El premio Nobel de Química 2020 fue entregado el miércoles 7 de octubre a las creadoras de las “tijeras genéticas”, Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna. El CRISPR-Cas9 es un proceso conocido para la comunidad científica, sin embargo para el resto de las personas que no pertenecen a la comunidad puede ser algo desconocido.

Este mecanismo permite que se realicen cambios en el genoma de células y ofrece la posibilidad de editar el ADN de seres vivos. Es una herramienta fácil y económica por la cual los científicos recortan el ADN para crear o corregir una mutación genética y tratar enfermedades de cualquier ser vivo, eliminando virus de células infectadas y corregiendo defectos genéticos. El galardón permite “reescribir el código de la vida” ayudando a desarrollar nuevas terapias contra el cáncer y con la expectativa de poder cumplir el sueño de curar enfermedades hereditarias que hoy no tienen cura.

Las bacterias tienen la capacidad de recordar infecciones, de transmitir esa información a la descendencia y posteriormente reconocer a los invasores que podrían aparecer en el futuro. Ambas científicas notaron que las bacterias no sólo podían reconocer a los patógenos sino que también podían escindir cualquier molécula de ADN.

En el interior de la bacteria Streptococcus pyogenes yace la molécula llamada tracrRNA y gracias a la unión de ésta y la enzima Cas9 el organismo tiene la capacidad de “desarmar” los virus atacando y dividiendo su estructura. El organismo guarda un “recuerdo” del virus atacante y si este regresa genera estructuras diseñadas para atacar y diseccionar partes específicas del patógeno. Se trata de un proceso natural que nuestro organismo lleva a cabo como parte de la respuesta del sistema inmunológico.

Este método ha sido empleado para trastornos como la hemofilia, la fibrosis quística, la anemia de células falciformes y continúa en estudio para garantizar que sea realmente seguro para los humanos, ya que sí lo ha sido en animales y se cree que podría ser útil en un futuro en enfermedades mentales, cardíacas e incluso para el VIH.

El microbiólogo español de la Universidad de Alicante, Francisco Mojica, especialista en bacterias fue quien descubrió este mecanismo y lo nombró CRISPR. Sus siglas en inglés significan “repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente espaciadas”. Posteriormente otros investigadores lo estudiaron hasta que en 2012 las premiadas con el Nobel se inspiraron y lograron desarrollar una herramienta de edición genética sencilla, rápida y barata.

La manipulación genética para el tratamiento de enfermedades se ha utilizado desde su publicación en la revista Science en 2012 para infinidades de ocasiones y hasta la actualidad sigue brindando nuevas oportunidades y puntos de investigación. Es por eso que la Real Academia de Ciencias de Suecia ha considerado otorgar el premio a la bioquímica y microbióloga francesa Emmanuelle Charpentier y la profesora de química y biología molecular estadounidense Jennifer Doudna, por sus aportes que ayudan a modificar con una impresionante precisión el ADN de microbios, animales y plantas.

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