La alegría de reconectar con la vida real en un mundo hiperconectado

Desconectarse no es renunciar al mundo,
sino reconectarse con lo que realmente importa.

Vivimos en un tiempo donde las notificaciones nos siguen a todas partes. Desde los desayunos hasta los momentos previos a dormir, la conexión digital parece ineludible. El miedo a quedar excluidos de lo que sucede en las redes, conocido como FOMO (Fear of Missing Out), se ha convertido en una experiencia cotidiana para millones de personas. Sin embargo, hay quienes están dando un giro radical a esta situación: eligen desconectarse y disfrutarlo. Esta filosofía, conocida como JOMO (Joy of Missing Out) o "la alegría de perderse algo", propone priorizar la calidad de vida por encima del constante ruido digital.  

¿Qué es el JOMO y por qué es tan necesario?

El JOMO no es simplemente "desconectar el Wi-Fi" o apagar el teléfono, sino una actitud frente a la vida. Se trata de valorar los momentos en los que estamos ausentes de las redes y presentes en el mundo real.  

Cecilia, una joven de 29 años, solía pasar hasta 5 horas al día revisando redes sociales. Veía las fotos de sus amigos viajando, saliendo o logrando cosas, y sentía que su vida no era suficiente. Un día decidió dejar de usar Instagram los fines de semana. Ahora dedica ese tiempo a pasear con su perro y a leer, y se siente mucho más tranquila, menos insatisfecha y enfocada. 

Lucas, un diseñador gráfico de 35 años, experimentó agotamiento emocional por la presión de estar disponible 24/7. Decidió implementar "horarios digitales" donde apaga su celular a las 8 p.m. y no lo revisa hasta el día siguiente. La primera semana fue difícil, pero ahora se siente más descansado, duerme mejor y tiene tiempo para aprender cosas nuevas, como tocar la guitarra.

Diversos estudios han vinculado el uso excesivo de redes sociales con un aumento de problemas como la ansiedad y la depresión. Según un informe de la Universidad de Pensilvania, reducir el tiempo en redes a 30 minutos al día puede generar mejoras significativas en el bienestar emocional.  

Cómo practicar el JOMO: consejos prácticos 

  • Establece límites digitales
Define horarios específicos para revisar tus redes sociales o correos electrónicos. Por ejemplo, evita usar el celular durante las comidas o al menos una hora antes de dormir.  

  • Redescubre actividades fuera de línea  

   Dedica tiempo a pasatiempos que te permitan desconectarte. Ten un ritual que te ayude a desconectarte del mundo y/o a disfrutar de algo hecho con tus propias manos.  

  • Desactiva notificaciones innecesarias 

   Muchas de las notificaciones que recibimos no son urgentes ni importantes. Configura tu dispositivo para que solo te lleguen alertas de lo realmente relevante.  

  • Abraza los momentos de soledad

   En lugar de temer a los momentos de inactividad, aprende a disfrutarlos. Usa este tiempo para reflexionar, meditar o simplemente descansar. Empieza a dejar tu celular en casa durante tus caminatas.  

  • Sé selectivo con tus compromisos sociales

   Aprende a decir "no" a eventos o actividades que no te interesen realmente. Estar ausente también es una forma de priorizar lo que te hace feliz.  

El equilibrio es la clave

El JOMO no busca demonizar la tecnología, sino promover un uso más consciente y saludable. Nos recuerda que no es necesario estar presentes en todo para tener una vida plena. 

A veces, los momentos más significativos ocurren cuando decidimos apagar las pantallas y reconectar con nosotros mismos y con quienes nos rodean. En un mundo hiperconectado, el JOMO es un acto de resistencia, pero también un camino hacia el bienestar. No se trata de lo que nos perdemos en el ámbito digital, sino de lo que ganamos en la vida real.  

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